En la Terra Alta, el enoturismo no es solamente una buena forma de conocer y saborear los productos vinícolas, sino también la mejor manera de entender el carácter y el ritmo vital de esta tierra. La apuesta por la actividad enológica está tomando cuerpo en nuestra zona, de tal forma que toda la comarca se dirige a un incremento de los recursos y la calidad en el proceso de elaboración de nuestros vinos. Actualmente, éstos ya empiezan a ser reconocidos, a través de la DO Terra Alta, a lo largo del territorio y del mundo. Parte de este proceso consiste en volver a los orígenes, con la elaboración de variedades que son las que mejor se adaptan a la tierra, sobretodo la garnacha blanca. Un inmejorable expositor de este trabajo, además de una buena ocasión para hacer una cata de nuestros productos, es la Feria del Vino de la Terra Alta (noviembre), con su Noche de las Garnachas Blancas.

Además, tenemos una Ruta del Vino, que lleva a dar un paseo por la comarca y permite disfrutar, según las estaciones, de las diferentes percepciones del paisaje.

No se puede pasar por Pinell de Brai sin visitar la Catedral del Vi, o por Gandesa sin ver su Cooperativa, ambas construidas por el arquitecto Cèsar Martinell, (distinguido discípulo de Antoni Gaudí) y declaradas Bienes de Interés Cultural.

También, en Semana Santa, en la población de Vilalba dels Arcs se pone en escena La Pasión viviente, que cuenta con una cata de las ánforas del Vino de la Pasión.

Por añadidura, en cada municipio, el visitante encontrará bodegas en las que hacer una parada y degustar los diversos productos. Aquí dejamos unas propuestas:

Cooperativa Agrícola Sant Josep, Bot
Bodega Cal Menescal, Bot
Bodegas Bernaví, La Pobla de Massaluca
Bodega Edetària, Gandesa
Cooperativa de Gandesa, Gandesa
DO del Vino Terra Alta, Gandesa
Cooperativa del Pinell de Brai, El Pinell de Brai

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